EQUILIBRAR PARA TRATAR

El cuerpo, por naturaleza, está diseñado para autorregularse en la búsqueda permanente del equilibrio. Es lo que en medicina se llama homeostasis.

Es por ello que, por ejemplo, nuestro cuerpo hace lo posible para mantenerse en una temperatura constante de 37º, o que su estructura busque siempre la horizontalidad y verticalidad, o que el Ph en sangre esté siempre en torno al nivel de 7,4.  

 

Cuando hay un malestar, una dolencia o una enfermedad que no te deja hacer tu día a día con normalidad, es hora de intervenir y recordarle a tu cuerpo lo que ya sabe hacer: reequilibrarse. 

 

Por ello, una terapia natural enfocada a tratar al organismo como un conjunto, hará que recupere el bienestar más rápido y de una manera más duradera.